Publicado el 2026-10-12 · Mix Radio

Zorro volador de cabeza gris en Brisbane, septiembre de 2019. Foto de archivo. Andrew Mercer · CC BY-SA 4.0, recorte.
NSW Health ha evaluado a 43 personas tras sufrir mordeduras o arañazos de murciélagos entre el 28 de septiembre y el 10 de octubre. La autoridad sanitaria de Nueva Gales del Sur, Australia, comunicó el aumento este lunes 12 y pidió no tocar estos animales, aunque parezcan heridos o necesiten ayuda.
El aviso oficial compara esa cifra con diez exposiciones notificadas en el mismo periodo de 2025. Las zonas afectadas incluyen Hunter New England, Mid North Coast, Northern NSW y Central Coast. Las 43 evaluaciones no equivalen a 43 infecciones confirmadas: el comunicado describe personas que estuvieron expuestas a mordeduras o arañazos.
Un contacto que requiere atención urgente
La preocupación es el lyssavirus australiano de los murciélagos, relacionado con el virus de la rabia. NSW Health considera muy rara su transmisión a humanos, pero advierte de la gravedad de la enfermedad y de que no existe un tratamiento eficaz una vez comienzan los síntomas.
Para una mordedura o un arañazo, el organismo indica lavar inmediatamente la herida con agua y jabón durante quince minutos, aplicar un antiséptico con acción antiviral y solicitar atención médica inmediata para valorar el tratamiento posterior a la exposición. La ficha sanitaria sobre rabia y lyssavirus amplía esas indicaciones.
No intentar rescatar al animal
La recomendación también se aplica a murciélagos atrapados, en el suelo o aparentemente debilitados. Solo personal formado, protegido y vacunado debe manejarlos. Las personas que encuentren uno en dificultades deben contactar con un servicio de rescate de fauna, sin intentar recogerlo.
El departamento ambiental vincula el incremento de actividad visible de los zorros voladores con una escasez de alimento en la costa oriental, desde Clarence Valley hasta South Coast. Durante esos episodios, pueden quedarse de día en árboles donde se alimentan en lugar de regresar a sus colonias. Verlos cerca de una vivienda no justifica manipularlos: la pauta de prevención sigue siendo evitar el contacto.

