Publicado el 2026-10-13 · Mix Radio

Imagen de archivo ilustrativa; no documenta el suceso actual. FOTO DE ARCHIVO: Mapa de concentración del hielo marino alrededor de la Antártida (línea amarilla = mediana 1981-2010). Imagen del Observatorio de la Tierra de la NASA, basada en datos del NSIDC (17/09/2025). No representa necesariamente nuevas observaciones del máximo de 2026. Foto: NASA / Wikimedia Commons. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Antarctic_Sea_Ice_Saw_Its_Third-Lowest_Maximum_(1175759_-_0917).jpg. Licencia: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Antarctic_Sea_Ice_Saw_Its_Third-Lowest_Maximum_(1175759_-_0917).jpg.
El hielo marino que rodea la Antártida alcanzó su extensión máxima de 2026 el 14 de septiembre, con aproximadamente 17,59 millones de kilómetros cuadrados. La cifra es la tercera más baja para un máximo invernal desde que comenzaron las mediciones satelitales sistemáticas a finales de la década de 1970, según un análisis publicado el 12 de octubre por la NASA.
Qué muestran las mediciones de 2026
El Observatorio de la Tierra de la NASA, que utiliza información del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC), estima que la superficie oceánica cubierta por hielo en el máximo anual fue de 17,59 millones de kilómetros cuadrados. La cifra corresponde al área sobre la que se detecta una concentración de hielo de al menos el 15 %, no al volumen total del hielo.
En el hemisferio sur, la superficie de hielo marino crece habitualmente durante el invierno austral y llega a su punto más extenso hacia septiembre. Después retrocede durante la primavera y el verano, hasta alcanzar un mínimo generalmente en febrero.
Por qué preocupa el tercer máximo más bajo
El registro satelital muestra que la extensión del hielo antártico experimentó aumentos modestos hasta mediados de la década pasada, pero desde 2016 ha registrado años de valores considerablemente inferiores a los normales. La NASA indica que tanto el mínimo como el máximo más bajos de esa serie se observaron en 2023.
Los científicos recuerdan que la evolución de la Antártida no es idéntica a la del océano Ártico. El continente antártico está rodeado por océanos, lo que permite al hielo crecer hacia latitudes más cálidas y lo expone a procesos de circulación oceánica y atmosférica particulares.
Cómo se mide el hielo desde el espacio
Los investigadores utilizan sensores de microondas pasivas, capaces de distinguir la señal emitida por el hielo y el agua abierta incluso cuando hay nubosidad. Esa capacidad permite observar la superficie polar con frecuencia y mantener una serie histórica homogénea de mediciones.
Las primeras observaciones de este tipo proceden del satélite Nimbus-7 y de misiones sucesivas. Más recientemente, se incorporaron mediciones de instrumentos instalados en satélites de Japón y otros sistemas de seguimiento.
La extensión es un indicador importante, pero por sí sola no explica todo el estado del sistema polar: el grosor, la duración de la cubierta, las corrientes y las temperaturas del océano también influyen sobre sus cambios.
La NASA seguirá recopilando datos para aclarar hasta qué punto los valores recientes forman parte de una transformación climática persistente o de la variabilidad interanual. Lo que sí muestra el balance de 2026 es que la recuperación estacional del hielo volvió a quedar entre las más reducidas de toda la serie de observaciones.

