Publicado el 2026-10-09 · Mix Radio
Solar Orbiter ha rastreado el origen de un pliegue magnético del viento solar hasta bucles calientes del Sol. La Agencia Espacial Europea anunció el resultado el 8 de octubre, coincidiendo con la publicación de la investigación dirigida por Jesse T. Coburn en Nature Astronomy.
La nave atravesó una estructura de gran tamaño y su analizador de viento solar midió partículas cargadas de oxígeno y carbono. Esa composición permitió identificar el plasma procedente de bucles magnéticos calientes. El equipo combinó las mediciones con imágenes del observatorio Solar Dynamics Observatory de la NASA y modelos del campo magnético.
Dos procesos en etapas distintas
El resultado apunta a la reconexión por intercambio: las líneas magnéticas abiertas interactúan con bucles cerrados y liberan material antes atrapado. Las ondas y la turbulencia parecen intervenir después, durante el desplazamiento de la estructura por el espacio. La explicación reúne dos mecanismos que se habían planteado como alternativas.
Por qué estos pliegues siguen siendo un problema científico
Una revisión científica publicada el 30 de julio en Space Science Reviews describe los switchbacks como fluctuaciones del campo magnético con inversiones locales de su dirección. Las observaciones de Parker Solar Probe mostraron que son frecuentes cerca del Sol, pero conectar una medición realizada en el espacio con su región de origen continúa siendo un reto.
La revisión examina distintas estructuras y fenómenos de la atmósfera solar que podrían precederlos. El nuevo estudio aporta una conexión concreta para el episodio analizado; no permite dar por resuelto el origen de todos los pliegues del viento solar.
La imagen que acompaña esta noticia corresponde a una observación anterior, del 25 de marzo de 2022, tomada por los instrumentos Metis y EUI de Solar Orbiter. Es un registro científico de archivo del fenómeno, no una fotografía nueva de la medición presentada ahora.
Cómo se ve un pliegue magnético
El siguiente video oficial de ESA condensa unos 33 minutos de observaciones de Metis del 25 de marzo de 2022 en una secuencia de aproximadamente dos segundos. La estructura luminosa se deforma hasta adoptar una curva parecida a una S. Es una observación de archivo que ayuda a entender el fenómeno; no muestra la medición química del nuevo estudio ni una erupción ocurrida este octubre.

