Publicado el 2026-09-14 · Mix Radio

Imagen ilustrativa sobre Refuerzan medidas de seguridad ante jura presidencial en Colombia. Crédito: Mix Radio.
La asunción de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, prevista para el 7 de agosto de 2026, se desarrolla en un contexto inusual. Por primera vez, la ceremonia tiene lugar fuera de la capital, Bogotá, y en su lugar, Cali se convierte en el centro de atención política del país. Este cambio ha llevado a un despliegue sin precedentes de medidas de seguridad y anuncios de movilizaciones en contra del nuevo mandatario.
Las autoridades han incrementado la seguridad en la ciudad, estableciendo retenes para registrar vehículos en puntos estratégicos. Estas acciones están dirigidas a prevenir incidentes que podrían interrumpir la ceremonia, especialmente tras el hallazgo reciente de un autobús cargado con explosivos, presuntamente enviado por disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se adhirieron al acuerdo de paz firmado hace una década. Tal descubrimiento ha llevado a la policía a intensificar la vigilancia, en particular en la vía que conecta Cali con el aeropuerto, donde llegan delegaciones y dignatarios.
El acto de juramentación se llevará a cabo en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali, un recinto con capacidad para más de 2.000 personas. Las fuerzas del orden han tomado precauciones adicionales, asegurando los alrededores del lugar y revisando las alcantarillas con apoyo de expertos en explosivos.
De la Espriella, un abogado sin experiencia política previa, ha manifestado que su administración enfrentará directamente los desafíos relacionados con la seguridad, especialmente ante las amenazas que ha recibido. En sus declaraciones, prometió un enfoque más severo hacia los grupos armados ilegales, contraviniendo la política de paz de su predecesor, Gustavo Petro. “Hay mucha expectativa… lo único que yo quiero es que haya seguridad; ya el trabajo uno lo consigue”, comentó Víctor Vélez, un ciudadano que pasó por uno de los controles de seguridad.
A pesar de los esfuerzos de seguridad, la expectativa de protestas en la ciudad no ha disminuido. Ciudadanos como Ramiro Prieto Parra, un docente de 62 años, han expresado su desacuerdo con la elección y advierten que la jura podría avivar tensiones sociales, considerando que la mayoría de los votos en Cali fueron para el candidato progresista Iván Cepeda, aliado de Petro. “No va a traer mejoras permanentes para la ciudad; puede generar conflictos sociales, porque él sabe que esta es una ciudad donde no es bien recibido”, afirmó Prieto Parra.
En Puerto Resistencia, área conocida por haber sido epicentro de las protestas antigubernamentales de 2021, un grupo de personas se ha organizado para proteger un monumento simbólico que representa la resistencia. Este lugar se espera que sea un punto de concentración para las protestas en contra de De la Espriella. “El monumento hace parte de la ciudad y de la nación… es una expresión de los derechos del pueblo”, declaró Rolando Quintero, vocero de la “primera línea”, quienes se manifestaron en 2021. Quintero añadió que planean realizar actividades culturales y esperan que la jornada sea pacífica, aunque teme que el nuevo presidente actúe con represión.
Históricamente, Colombia ha vivido ciclos de protestas que han marcado su trayectoria política. En 2021, el país experimentó el mayor levantamiento social en su historia reciente, que dejó un saldo trágico de más de 40 muertos, según la ONU. Estos movimientos surgieron inicialmente por un descontento con una reforma fiscal y terminaron abarcando demandas más amplias por la desigualdad social.
Abelardo de la Espriella, durante su campaña, se comprometió a derrocar los monumentos surgidos de las manifestaciones, refiriéndose a ellos como “oda al terrorismo”. Esta postura ha generado reacciones críticas entre quienes ven en ellos un símbolo de la lucha por la justicia y los derechos humanos. “Nos persiguieron, nos desaparecieron, nos mutilaron… ¿por qué no nos dejan quietos?”, cuestionó Quintero. Las tensiones entre las autoridades y los ciudadanos parecen intensificarse, mientras el país se prepara para un nuevo capítulo bajo una administración que promete ser controvertida.
La situación en Cali representa una encrucijada para el nuevo gobierno de De la Espriella y la sociedad colombiana, que observa atentamente cómo se desarrollan tanto las medidas de seguridad como las reacciones ciudadanas ante su liderazgo.

