Publicado el 2026-10-09 · Mix Radio

Panel del 41.º período de sesiones de la CEPAL, en Santiago de los Caballeros. Foto: Mirex / Presidencia de la República Dominicana. Recorte 16:9.
República Dominicana asumió la presidencia de la CEPAL hasta 2028 durante su 41.º período de sesiones, celebrado del 7 al 9 de octubre en Santiago de los Caballeros. El país sucede a Perú, que ejercía esa responsabilidad desde la reunión de Lima de 2024.
El Gobierno dominicano informó el 8 de octubre que el canciller Víctor “Ito” Bisonó tomó la conducción de los trabajos. Su planteamiento fue pasar de los diagnósticos a políticas cuyos resultados puedan medirse y compartirse entre países.
Qué significa el cambio de presidencia
La presidencia corresponde al trabajo intergubernamental de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, organismo regional de las Naciones Unidas. El relevo no sustituye a su secretario ejecutivo, José Manuel Salazar-Xirinachs, que presentó el documento de posición de la reunión.
La CEPAL confirmó el inicio del mandato dominicano y su extensión hasta el siguiente período de sesiones, en 2028. La apertura tuvo lugar el 7 de octubre, con la participación del presidente Luis Abinader y del embajador peruano Gustavo Lembcke Hoyle.
Integración, inteligencia artificial y capacidad del Estado
El documento Gestión de las transformaciones en una era de rupturas organiza el debate alrededor de tres asuntos: cómo avanzar en la integración regional; qué relación tienen la transformación digital y la inteligencia artificial con el desarrollo productivo; y cómo sostener políticas macroeconómicas y fiscales que permitan impulsar ese desarrollo.
El canciller destacó la necesidad de convertir la cooperación en iniciativas concretas. También ofreció compartir la experiencia del Gabinete de Transformación Digital dominicano, según el comunicado de su Gobierno. Esa propuesta expresa una línea de trabajo; no acredita por sí sola nuevos programas o compromisos financieros aprobados.
Para los países de la región, la reunión abre un espacio de coordinación frente a cambios tecnológicos y geopolíticos. Los acuerdos que salgan de las deliberaciones deberán distinguirse de las posiciones planteadas durante el encuentro: la presidencia de dos años ofrece continuidad al diálogo, pero no reemplaza las decisiones de cada Gobierno.

