Publicado el 2026-10-09 · Mix Radio

Navi Pillay durante su visita a Brasil el 12 de noviembre de 2009. Fotografía de archivo, recortada a 16:9. Foto: Antônio Cruz / Agência Brasil, CC BY 3.0 BR, vía Wikimedia Commons.
Navi Pillay ganó el Nobel de la Paz de 2026 por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional. El Comité Nobel Noruego anunció el 9 de octubre en Oslo la elección de la jurista sudafricana, con una trayectoria que une la defensa de activistas contra el apartheid y el trabajo en tribunales internacionales.
El comunicado oficial del premio destaca su contribución a que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio lleguen a los tribunales. El reconocimiento pone el foco en la justicia como una herramienta para resolver conflictos sin recurrir a la violencia.
Una carrera que comenzó bajo el apartheid
Pillay nació en Durban, en una familia de origen tamil indio. Su trabajo jurídico se desarrolló inicialmente bajo el sistema de segregación racial sudafricano. El comité recuerda su defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se enfrentaron al apartheid.
La biografía publicada por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU registra que en 1967 fue la primera mujer en abrir un despacho de abogacía en la provincia de Natal. Defendió a activistas y sindicalistas, y participó en organizaciones relacionadas con los derechos de las mujeres, los niños y las víctimas de tortura y violencia doméstica.
De Ruanda a la justicia internacional
Entre 1995 y 1999 fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, y entre 1999 y 2003 lo presidió. Después pasó a la Corte Penal Internacional, donde trabajó hasta 2008. En julio de ese año, la Asamblea General de Naciones Unidas confirmó por consenso su nombramiento como alta comisionada para los Derechos Humanos; su mandato comenzó el 1 de septiembre.
El comité vincula su trayectoria con el fortalecimiento de las instituciones jurídicas internacionales. También recuerda su intervención en avances sobre el reconocimiento de la violencia sexual como crimen contra la humanidad y genocidio.
La elección llega, según el propio comité, en un contexto de presión sobre el derecho internacional y sus instituciones. El mensaje del premio es que exigir responsabilidades a personas y Estados forma parte de la construcción de una paz duradera.

