Publicado el 2026-10-10 · Mix Radio

Suni Williams durante una caminata espacial en la ISS el 30 de enero de 2025. Fotografía de archivo; no muestra una futura estación comercial. Crédito: NASA.
NASA abrió el 9 de octubre de 2026 su convocatoria definitiva para recibir propuestas de estaciones espaciales comerciales. Las empresas tienen hasta el 8 de diciembre para presentar sus planes; la agencia prevé adjudicar contratos en la primavera de 2027. El paso anunciado es una licitación, no la puesta en servicio de una estación nueva.
Qué deberán ofrecer las empresas
Según el comunicado de NASA, las propuestas deben cubrir diseño, construcción, pruebas, certificación y operación, junto con servicios de transporte para vuelos tripulados. La agencia pretende seleccionar dos o más contratistas en el desarrollo inicial. Después competirá una orden de trabajo para el diseño final, las pruebas, la evaluación y los servicios, con uno o más proveedores.
La solicitud llega tras consultas al sector en marzo y un borrador publicado en julio. NASA plantea contratos a precio fijo y con pedidos de cantidades y entregas no determinadas de antemano. La convocatoria y sus documentos se consultan en SAM.gov. El calendario de adjudicación es una previsión: el anuncio no identifica ganadores.
NASA quiere comprar servicios en una economía con más clientes
El cambio de modelo busca que la agencia sea uno de varios clientes, mientras las empresas lideran un mercado de servicios espaciales. En su explicación sobre la economía orbital, NASA define la órbita terrestre baja como la región de órbitas alrededor de la Tierra a 2.000 kilómetros de altura o menos. Allí se encuentra la Estación Espacial Internacional, conocida como ISS.
Esa cercanía facilita transporte, comunicaciones, observación y abastecimiento. Para NASA, conservar un destino apto para personas después de la vida de la ISS permite seguir entrenando tripulaciones, investigando y probando equipos destinados a la exploración. El mercado potencial incluye organismos públicos, proveedores privados y organizaciones académicas; no se limita al turismo espacial.
Continuidad científica, con una transición aún por completar
La estrategia de economía en órbita baja vincula las futuras plataformas con la continuidad de la investigación en microgravedad, el entorno de aparente ingravidez que aprovechan los experimentos orbitales. También contempla aplicaciones de producción de materiales y productos en el espacio.
La cuestión práctica es asegurar que las instalaciones y los servicios puedan sostener esas actividades cuando concluya la etapa de la ISS. Una convocatoria abre el proceso de selección; por sí sola no acredita que una estación esté construida, certificada o disponible para recibir astronautas. Esas etapas forman parte del trabajo que ahora se solicita a la industria.

