Publicado el 2026-10-11 · Mix Radio

Corriente de resaca y bandera roja en el sur de Bali, 20 de julio de 1995. Henk Jan Verhagen / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Recorte 16:9 bajo la misma licencia; no representa una alerta actual. Fotografía original · Licencia y condiciones de uso. Las adaptaciones de esta fotografía conservan CC BY-SA 4.0.
El hueco entre dos líneas de olas puede parecer la parte más tranquila de la playa. A veces es precisamente el camino por el que el agua regresa hacia mar abierto. Las corrientes de resaca son flujos concentrados que alejan al bañista de la costa: entender esa dirección ayuda a evitar una reacción agotadora, intentar nadar de frente contra la corriente.
El agua que entra necesita salir
La explicación de NOAA, la agencia estadounidense de océanos y atmósfera, parte del oleaje. Las olas acumulan agua cerca de la orilla y esta busca una salida, a menudo por una abertura en un banco de arena o junto a estructuras costeras. El flujo puede atravesar la zona de rompiente y prolongarse más allá.
El movimiento característico es horizontal. No es una fuerza que absorba automáticamente a una persona hacia el fondo; el peligro aumenta cuando el alejamiento provoca miedo, agotamiento o incapacidad para mantenerse a flote. Tampoco es una marea: puede existir en distintas fases del ciclo de mareas.
Una fotografía no sustituye al socorrista
Un canal de agua revuelta, espuma que se desplaza hacia fuera o una diferencia de color pueden ser pistas. Una franja más oscura y con menos olas también merece atención. Ninguna permite asegurar, por sí sola, que otra zona sea segura: desde el nivel del agua estos patrones pueden ser difíciles de distinguir.
La fotografía de Henk Jan Verhagen muestra una bandera roja junto a una corriente en Bali en 1995. Es un ejemplo de archivo del fenómeno, no información sobre las condiciones actuales de esa playa. Antes de entrar, consulta las banderas, los avisos locales y al servicio de vigilancia.
Qué recomienda NOAA si te arrastra
La guía de seguridad de NOAA aconseja conservar la calma y no luchar contra el flujo. Si puedes nadar, intenta salir lateralmente, paralelo a la playa; una vez fuera, vuelve en diagonal hacia la costa, alejándote de la corriente.
Si no puedes escapar, procura flotar o mantenerte a flote con calma. Para pedir ayuda, orienta la cara hacia la playa, levanta un brazo y grita. No gastes todas tus fuerzas intentando avanzar directamente contra el agua.
La prevención empieza antes: elige playas vigiladas y respeta las restricciones. Una buena capacidad de natación no elimina este riesgo. Estas pautas generales no reemplazan las indicaciones del socorrista, que conoce el estado real del mar y puede organizar el rescate.

